Wednesday, July 8, 2009

Tiempo

El tiempo es un cobarde que vive siempre a la fuga.

Monday, April 27, 2009

Ignorancia

La ignorancia es como la sombra: crece con la luz y sin ella...

Monday, February 23, 2009

Hieroscopia

“El Día del Juicio no llegará hasta que los creyentes combatan a los judíos, matándolos, cuando el judío se oculte tras piedras y árboles. Las piedras y los árboles dirán: ¡Oh Muslim, oh Abdulla, hay un judío tras de mí, ven y mátalo!”


Extracto de la carta fundacional de Hamás.


Abril; estrépito de botas. El áspero chirrido de un blindado inunda las calles de una ciudad antigua. Sobre unos sacos, roto, yace un niño. Sus mejillas, cubiertas de mugre y sangre seca; sus ojos, ajados y azules, se abren contra la muerte desde la muerte. Vociferan los cañones y una vieja: « ¡Oh, Adolf! ¡Adolf! ¡Contempla al Héctor de su edad primera! ¡Tú, Príamo breve de la germana Troya, contempla su tierno rostro! ¡Contempla! ¡Llora! ¡Contempla! ¡Y maldice el sino ingrato de este siglo, huérfano de Homeros! Ya los rusos cruzan entre escombros hacia el Reichstag. Mira Berlín, cuajado de viudas y cadáveres. ¿Ves la sangre pura derramada? ¿Ves las dulces venas manantiales? Es la tinta crudelosa con que la Historia escribe su registro; es el bermejo llanto de tu raza… Pero mira, mira ese otro niño en su sepulcro de cascotes; murió de amor a ti. ¿Y ese otro? ¡Pobre niño de carbones, aún guarda sobre el Mauser su manecita muerta! Oh, Führer, ¿es este el Reich que duraría mil años? ¡Pobre necio! Soñaste el porvenir en el espejo de tu locura, pero yo, pellejo por demás sobre estos huesos, yo te daré noticia de tu destino; que así como el arúspice de Etruria palpa el futuro en unas vísceras sangrientas, así yo puedo verlo en las entrañas ahora abiertas de Alemania: Sabe que todo está perdido; que la muerte aguarda ya en tus aposentos; y que verás llover la tierra, como un perro, en un jardín desnudo de laureles. Tu nombre, como el vino agrio, será escupido de las bocas de tus hijos, y no habrá entre los cuales quién te llore ni habrás tumba. Pero, detente, oh, Adolf, aún no sufras ni te desesperes, que aunque la ingrata sangre de tu pueblo –esta que ahora anega nuestros ojos- te aborrezca, aunque las piedras de Berlín te menosprecien, habrá de verte el mundo triunfante de los siglos; con la estirpe de al-Husayni a tu servicio, y España toda uncida a nuestra causa… ¡Oh, glorioso día! ¡Trece lustros! Las V2 desgarran el cielo de Judea; Oriente hará las bombas con sus tripas, y en Madrid -¡Quién lo creería!- odiarán a Franco y te amarán a ti; y el vulgo marchará tras los artistas ondeando la svástica en banderas blanquiazules… ¡Oh, Adolf! ¡Adolf! ¡Pobre antisemita incomprendido! ¡Triste pasajero de tu fortuna! »



Publicado en Actualidad Almanzora el 1 de febrero de 2009.

Thursday, February 5, 2009

Hoy como ayer...

"En efecto, tras los políticos me encaminé hacia los poetas, los de tragedias, los de ditirambos y los demás, en la idea de que allí me encontraría manifiestamente más ignorante que aquéllos. Así pues, tomando los poemas suyos que me parecían mejor realizados, les iba preguntando qué querían decir, para, al mismo tiempo, aprender yo también algo de ellos. Pues bien, me resisto por vergüenza a deciros la verdad, atenienses. Sin embargo, hay que decirla. Por así decir, casi todos los presentes podían hablar mejor que ellos sobre los poemas que ellos habían compuesto. Así pues, también respecto a los poetas me di cuenta, en poco tiempo, de que no hacían por sabiduría lo que hacían, sino por ciertas dotes naturales y en estado de inspiración como los adivinos y los que recitan los oráculos. En efecto, también éstos dicen muchas cosas hermosas, pero no saben nada de lo que dicen. Una inspiración semejante me pareció a mí que experimentaban también los poetas, y al mismo tiempo me di cuenta de que ellos, a causa de la poesía, creían también ser sabios respecto a las demás cosas sobre las que no lo eran. Así pues, me alejé también de allí creyendo que les superaba en lo mismo que a los políticos."

Platón, de "Apología de Sócrates".